Modelo de programas

Para Moreno Castellano y otros (1996), la Orientación conlleva un gran carácter práctico, que se lleva a cabo interviniendo sobre realidades educativas concretas, por lo que el Modelo de Programas se constituye como esa forma concreta de intervenir sobre la realidad.

Este modelo surge como intento de superación del Modelo de Servicios. Numerosos autores han venido evidenciando algunas de las lagunas que desde la práctica se hallan bajo un enfoque eminentemente impuesto por y desde la propia Administración. Con el fin de aclarar ciertas diferencias, y de justificar nuestra elección del Modelo de Programas como el máximo exponente de la orientación profesional desde una perspectiva curricular, señalamos algunas de las ventajas de éste, respecto al enfoque se servicios comentado anteriormente, Bisquerra (1998):

  • Está pensado para la prevención y el desarrollo.
  • Permite el cambio de rol del orientador.
  •  Parte de las competencias de los estudiantes, al considerar al individuo como un elemento activo de su propio proceso.
  • Estimula el trabajo en equipo tomando como unidad básica de intervención el aula como grupo clase y promoviendo la participación activa de los sujetos.
  •  Optimizar los recursos.
  •  Actúa sobre el ambiente socio-educativo, tomando en consideración lo social y lo contextual.
  • Se desarrolla en función de las necesidades del centro.
  • Implica a todos los profesionales educativos estableciéndose relaciones con los agentes de la comunidad.
  • Prevé la responsabilidad y coordinación de su ejecución y valoración.
  • Integra las actividades tradicionales de la orientación dentro de las actividades regulares de los centros, aproximándose a la realidad a través de experiencias y simulaciones.
  • Permite la evaluación conjuntamente con las demás actuaciones del centro al mismo tiempo que promueve la autoevaluación por parte de los sujetos.

 Diversos autores, han intentado definir el concepto de programa, de los que a título informativo, pero he seleccionado solo dos:

” Acción planificada encaminada a lograr unos objetivos con lo que se satisfacen unas necesidades” (Bisquerra, 1990, 18).

“Acciones sistemáticas, cuidadosamente planificadas, orientadas a las necesidades educativas de los alumnos, padres y profesores insertos en la realidad de un centro.” (Rodríguez Espinar y otros 1993, 233).

  • Elaboración de programas:

Según Rodríguez Espinar (1986), los programas suelen elaborarse en base a dos criterios:

  •  El que asume la interrelación con el currículum.
  •  El que asume el carácter específico de los programas de orientación.

 Para poder llevar a cabo intervenciones con el Modelo de Programas, es necesario que las Instituciones Educativas reúnan unos requisitos mínimos, que para Álvarez González (1995), se resumen en el siguiente cuadro. 

Requisitos básicos para la implantación del Programa en un Centro Educativo

  • Adquirir un compromiso por parte del centro y de los responsables de orientación de potenciar programas para todos los alumnos.

  • La Orientación debe verse como una tarea más del centro escolar.

  • El personal debe comprometerse a disponer del tiempo suficiente para llevar a cabo ese programa.

  • Debe existir en el centro la presencia de un especialista que se encargue del asesoramiento.

  • El centro debe dotarse de los recursos humanos y materiales suficientes.

  • Crear canales de información dentro y fuera del centro.

  • Se debe crear un nuevo modelo organizativo de la Orientación con una explicación de las funciones de los diferentes agentes implicados en el programa.
  • Requisitos para la implantación de un Programa en un centro Educativo.

Es también necesario, al realizar una Intervención por Programas, localizar las diferentes áreas que compondrán los contenidos de dicho programa. Cada autor, lleva a cabo una delimitación diferente, en función de su contexto determinado, pero nos gustaría resaltar, la clasificación de Rodríguez Espinar (1995), en su Modelo de Orientación comprensiva bajo un enfoque preventivo en el que localiza tres ámbitos de intervención:

1. Aprender a ser

1.1. Autoconcepto.

1.2. Relaciones interpersonales.

1.3. Resolución de problemas y toma de decisiones.

1.4. Salud.

1.5. Sexualidad.

2. Aprender a aprender

2.1. Logro de buenos resultados académicos.

2.2. Estudios postsecundarios. Educación permanente.

3. Aprender a trabajar

3.1. Papel de trabajador.

3.2. Papel de disfrute formativo del ocio.

3.3. Papel de ciudadano.

3.4. Papel de consumidor.

 Una vez aclarados nuestro motivos por los que creemos el Modelo de Intervención por Programas, el que mejor se adapta al nuevo concepto de Sistema Educativo en España, y expuestas sus características más importantes, pasamos a describir cada una de las fases que deben llevarse a cabo en un plan de actuación. Aunque la mayoría de los autores difieren a la hora de poner nombre a cada una de las fases a seguir en el diseño de un programa, los pasos importantes vienen a consistir en las mismas acciones, por lo que hemos realizado un compendios de diversos autores, con el fin de tener una visión lo más amplia posible de la situación:

 Bisquerra Alzina y Álvarez González (1996):

  •  Analizar el contexto para detectar necesidades.
  •  Formulación de objetivos.
  •  Planificación de actividades.
  •  Realización de actividades.
  •  Evaluación del programa.

Rodríguez Espinar (1986):

  • Planteamiento del programa.
  •  Diseño del programa.
  •  Ejecución del programa.
  •  Evaluación del programa.
  •  Coste del programa.

 Álvarez Rojo y Hernández Fernández (1998):

  • Evaluación de necesidades.
  •  Diseño del programa.
  •  Aplicación del programa.
  •  Evaluación del programa.

 Morrill (1989):

  • Iniciar el programa.
  • Planificar los objetivos.
  •  Presentar y evaluar un programa piloto.
  •  Perfeccionamiento del programa.

 Si revisamos la literatura sobre la intervención por programas (Rodríguez Espinar y otros, 1993; Álvarez Rojo, 1994; Álvarez González, 1995; Sobrado Fernández, 1993; Jiménez Gámez, 1997; etc.), podemos encontrar una serie de condicionantes asignados para este tipo de actuaciones, que es lo primero que tendríamos que plantearnos a la hora de diseñar un programa: 

¿ ?

El diseño como programación – La evaluación como valoración.

Qué

IDENTIDAD

Naturaleza y alcance del Programa y de la Evaluación:

Referentes y tipologías

Por Qué

RAZONES

Antecedentes y génesis del Programa y de la Evaluación:

Justificación

Para qué

OBJETIVOS

Destino y perspectivas de la Acción y de la Evaluación:

Metas, finalidades, propósitos

Cómo

METODOLOGÍA

Estrategias y procedimientos metodológicos para conocer y actuar:

Modelos, técnicas, actividades, tareas, instrumentos, datos

Dónde

ESPACIOS

Marco territorial, social y cultural:

Tipología y contextos

Quiénes

AGENTES

Personas que intervienen como agentes o participantes:

Profesionales, voluntarios, patrocinadores, evaluadores, etc

Cuándo

TEMPORALIDAD

Marco temporal:

Fases secuencias y ritmos cronológicos

Con qué

MEDIOS

Recursos y equipamientos:

Económicos, materiales, institucionales, documentales, etc

Qué tal

VALORACIÓN

Anticipación de consecuencias, valoración y/o adopción de Decisiones: de la evaluación a la metaevaluación.


  • Ventajas y Desventajas

El Modelo de programas tiene como ventajas principales el hecho de que a través del mismo puede atenderse a un mayor número de sujetos, los resultados obtenidos sirven de fundamento teórico para otras intervenciones similares así como permite integrar a todos los actores del proceso educativo y la comunidad en general en momentos específicos del programa.

Las desventajas más visibles del Modelo de Programas se resumen en lo siguiente:

1.-Nivel de preparación profesional que deben poseer los orientadores y los demás profesionales que intervienen en el diseño y ejecución del mismo. Esto puede convertirse en una dificultad si el orientador y demás profesionales poseen conocimientos pocos adecuados o ninguno acerca de lo que es este programa, características, diseño, aplicación y ejecución.

2.- Nivel de integración que deben tener todos los actores del proceso educativo para que dicho programa sea efectivo. La actitud que tengan todos los actores del proceso educativo hacia el departamento de orientación es un factor determinante para que los objetivos propuestos en el programa puedan ser logrados. Si esta actitud es negativa serán mayores los obstáculos a vencer para el éxito del mismo.

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